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Movimiento artístico encaminado a recobrar e imitar la literatura y arte clásicos de la antigüedad.

Corresponde a la época de la Ilustración y del racionalismo francés. Esta escuela surge en Francia como reacción contra las formas oscuras y difíciles de las corrientes barrocas; los escritores buscan entonces claridad, y así vuelven por el camino del Clasicismo.

Contexto Histórico y Cultural

El Neoclasicismo coincidió con la Ilustración, una época de grandes cambios intelectuales y sociales que promovió el uso de la razón como herramienta para el progreso humano. Durante este periodo, los pensadores y escritores neoclásicos buscaron recuperar y aplicar los principios del arte y la literatura clásica, viendo en ellos un modelo de perfección estética y moral.

Características del Neoclasicismo en la literatura

  • El arte debe tener un fin didáctico.
  • Los temas son universales e impersonales (no reflejan la vida del autor).
  • Imitación de los modelos clásicos.
  • Predominio de la razón y lo académico.
  • Son respetuosos de las normas y reglas en el arte.
  • Se preocupa por la expresión formal.
  • Rechaza la fantasía.
  • La comedia es didáctica y moralizante con personajes de la clase media y aristocrática.
  • Destacaron principalmente  el teatro y la fábula; la lírica casi desaparece.
  • Los temas más tratados fueron las críticas a las costumbres, la importancia de la educación, el papel de la mujer y los placeres de la vida.

Autores y Obras Representativas del Neoclasicismo Español

El Neoclasicismo español se destacó por su enfoque en la razón, la claridad y la didáctica, influyendo notablemente en la literatura, el teatro y la crítica literaria del país. A continuación, se presentan algunos de los autores y obras más representativos de este movimiento en España:

  1. Leandro Fernández de Moratín:
    • Obra Representativa: “El sí de las niñas”
    • Descripción: Esta comedia es una crítica a los matrimonios arreglados y una defensa del derecho de las mujeres a elegir su propio destino. Moratín utiliza un lenguaje claro y una estructura sencilla para transmitir sus ideas, reflejando los ideales neoclásicos de racionalidad y reforma social.
  2. Gaspar Melchor de Jovellanos:
    • Obra Representativa: “Memoria sobre la educación pública”
    • Descripción: En este ensayo, Jovellanos expone sus ideas sobre la necesidad de reformar el sistema educativo en España. Promueve una educación basada en la razón, la ciencia y la moral, alineándose con los principios de la Ilustración y el Neoclasicismo.
  3. José Cadalso:
    • Obra Representativa: “Cartas marruecas”
    • Descripción: Esta obra epistolar presenta una serie de cartas ficticias entre un joven marroquí, Gazel, y su maestro, Ben-Beley, a través de las cuales Cadalso ofrece una crítica social y cultural de la España de su tiempo. La obra refleja el interés neoclásico por la observación racional y la crítica constructiva.
  4. Tomás de Iriarte:
    • Obra Representativa: “Fábulas literarias”
    • Descripción: Iriarte es conocido por sus fábulas que combinan la moraleja con el entretenimiento. Sus “Fábulas literarias” utilizan animales para transmitir lecciones morales y críticas sobre el comportamiento humano, en un estilo claro y directo propio del Neoclasicismo.
  5. Félix María de Samaniego:
    • Obra Representativa: “Fábulas”
    • Descripción: Samaniego es otro fabulista destacado del Neoclasicismo español. Sus “Fábulas” también emplean animales y situaciones cotidianas para enseñar lecciones morales. Sus obras son conocidas por su simplicidad, claridad y capacidad para educar de manera entretenida.

Actividad

Lee la fábula “La cigarra y la hormiga” y responde a las preguntas

  • ¿Que característica principal le atribuyes a la cigarra y a la horamiga?
  • ¿Qué crees que habría pasado si la hormiga compartía su alimento con la cigarra?
  •  Escribe la moraleja que tendría esta fábula

La cigarra y la hormiga

Cantando la cigarra
pasó el verano entero
sin hacer provisiones
allá para el invierno;
los fríos la obligaron
a guardar el silencio
y a acogerse al abrigo
de su estrecho aposento.
Viose desproveída
del precioso sustento:
sin mosca, sin gusano,
sin trigo y sin centeno.
Habitaba la hormiga
allí tabique en medio,
y con mil expresiones
de atención y respeto
la dijo: «Doña hormiga,
pues que en vuestro granero
sobran las provisiones
para vuestro alimento,
prestad alguna cosa
con que viva este invierno
esta triste cigarra,
que, alegre en otro tiempo,
nunca conoció el daño,
nunca supo temerlo.
No dudéis en prestarme,
que fielmente prometo
pagaros con ganancias,
por el nombre que tengo».
La codiciosa hormiga
respondió con denuedo,
ocultando a la espalda
las llaves del granero:
«¡Yo prestar lo que gano
con un trabajo inmenso!
Dime, pues, holgazana,
¿qué has hecho en el buen
tiempo?».
«Yo», dijo la cigarra,
«a todo pasajero
cantaba alegremente,
sin cesar ni un momento».
«¡Hola! ¿con que cantabas
cuando yo andaba al remo?
Pues ahora, que yo como,
baila, pese a tu cuerpo».